lunes, 16 de abril de 2007

Trabajar no es un juego


Cuando uno tiene un número de libros relativamente importante, sin que con ello quiera decir que poseo una gran biblioteca, a veces se lleva agradables sorpresas con el redescubrimiento de alguna obra que tenía perdida o poco presente.
Esto me ha pasado este fin de semana, en el que buscando un libro que no he encontrado, he hallado otro del que ya no me acordaba y que es un auténtico gustazo, tanto por su contenido literario, como por el gráfico.
Se trata de Trabajar no es un juego, libro editado en noviembre de 1997 por la Fundación CEAR (Consejo de Apoyo a los Refugiados), en colaboración con las editoriales DEBATE y Planeta, con el objetivo de recaudar fondos para diversos proyectos de la fundación.
El libro también formaba parte de la campaña de sensibilización y denuncia sobre la situación de los millones de niños de todo el mundo que se ven obligados a trabajar.
Como decía antes, el contenido es de auténtico lujo, tanto en lo literario, como en lo gráfico. Incluye poemas, cuentos y narraciones breves de autores como Rafael Alberti, Julio Cortazar, José Agustín Goytisolo, Manuel Vázquez Montalban, Juan Carlos Onetti, Gonzalo Torrente Ballester o Fernando Fernán Gómez. Y las ilustraciones pertenecen a algunos de los mejores dibujantes de historietas, como Max, Quino, Roser Capdevila, Emilio Urberuaga, Joseph María Rius, Pep Montserrat, Montse Ginesta, etc.
Como guinda el libro está acompañado de un CD en el que se incluyen seis de los cuentos leídos por voces tan conocidas como las de Gemma Nierga, Fernando G. Delgado, Ángeles Caso, Paco Lobatón, Vicente Romero e Iñaki Gabilondo.