domingo, 13 de noviembre de 2011

El arte de volar: dignificar a un perdedor de la vida


Viñeta final de las páginas de arranque de El arte de volar
Tenía muchas ganas de leer “El arte de volar”, obra de Antonio Altarriba (guión) y Kim (dibujo), por la que han obtenido numerosos premios, entre ellos el Nacional de Cómic 2010, el de Mejor Obra, Guión y Dibujo del Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2010; el Cálamo Extraordinario de 2009 o el de la Crítica 2010 a la Mejor Obra Nacional y al Mejor Guión Nacional.
La espera ha valido la pena, pues nos hallamos ante uno de los trabajos más maduros y completos de la historieta española de los últimos años. No llego al punto de considerarla una obra maestra, ni creo, como asegura Antonio Martín en el prólogo, que se trate de la primera vez que en la historia del cómic español una obra se dirige deliberada y definitivamente, de forma exclusiva, a un público maduro mentalmente, a unos lectores que no leen por simple entretenimiento. Pero hecha esta salvedad, debo reconocer que “El arte de volar” se trata de un libro sumamente recomendable, denso y profundo, magníficamente presentado por la alicantina Edicions de Ponent.
Personalmente, al margen de otros análisis más estéticos y creativos, la obra me transmite esa incómoda sensación que a veces tenemos de estar inmersos en un río de acontecimientos sobre los que apenas tienes control y que, a veces para mejor, muchas veces para peor, te van llevando de un lado para otro, sin poder remediarlo.
El libro surge a raíz del suicidio de Antonio Altarriba Lope, padre de Antonio Altarriba, el día 4 de mayo de 2001, en la Residencia de Lardero (La Rioja). A partir de este hecho, Altarriba siente la profunda necesidad de recuperar la memoria de un padre al que habría querido estar más unido. No sólo eso, sino que siente la necesidad de dignificar la vida de alguien que había sido constantemente atropellado por los acontecimientos y que prácticamente sólo había tenido un pequeño momento de libertad: el de echarse a volar desde la cuarta planta de la residencia para acabar con su vida.
Es a partir de esta necesidad de reencuentro personal y emocional, que Antonio Altarriba estructura la historia que nos ofrece en “El arte de volar”, en la que además de ir reconstruyendo la secuencia vital de su padre, nos ofrece un magnífico recorrido a través de la historia de España, desde 1910, hasta 2001. Un trayecto en el que se refleja la dureza y falta de expectativas del Aragón rural de las primeras décadas del siglo XX, el fugaz período de sueños y esperanzas vividos con la República, la tragedia continua que representaron la Guerra Civil, el exilio, los campos de concentración y el trabajo semi-esclavo en Francia; la lucha contra los nazis con la Resistencia francesa, los primeros años de la posguerra europea; el regreso derrotado, sin sueños ni esperanzas, a la España de la dictadura franquista, del estraperlo, las privaciones y los negocios sucios en los aledaños del poder. Para acabar con los desengaños derivados de una democracia que, en muchos aspectos, no ha sabido dar respuesta a las esperanzas y a las necesidades de reparación y justicia de quienes se vieron privados de algo tan esencial como su dignidad como personas y ciudadanos.
Como ya he comentado, estamos ante un libro denso, profundo, desgarrado por momentos, con algunos toques de humor, con breves destellos de luminosidad y felicidad. Y para plasmarlo cuenta, en la parte gráfica, con la aportación sólida y eficaz de Kim, al que siempre identificamos por su vertiente más humorística, como creador de uno de los personajes españoles más populares de las últimas décadas, Martínez El Facha, publicado en la revista El Jueves. Kim consigue, a través de su dibujo, trasladar al lector la complejidad del relato de Altarriba, con una magnífica recreación de ambientes, que por momentos se captan casi de una forma epidérmica, física. El único pero que le pongo a la contribución de Kim, y también de algún modo a la propia narración de Altarriba, es a alguno de los momentos oníricos que se presentan, que no siempre me parecen bien resueltos y que distorsionan algo la captación de la historia.
En definitiva, “El arte de volar” es un magnífico libro de historietas, absolutamente recomendable, que no sólo reflexiona sobre la condición y los sentimientos humanos, sino que funciona como un gran documental histórico sobre la España del siglo XX.