domingo, 15 de enero de 2012

Aya de Yopougon, un ejercicio de cotidianeidad sobre África


Cuando hablamos de estereotipos aplicados a un continente, debemos convenir en que África se lleva la palma. Desde nuestra atalaya occidental la imagen que se difunde del continente africano está habitualmente asociada a realidades estigmatizantes, como hambrunas, guerras civiles, matanzas, costumbres de una crueldad a la que nos sentimos ajenos, la miseria como paradigma de vida, etc.
Todo esto es lo que se derrumba como un castillo de naipes con la lectura de “Aya de Yopougon”, la historieta creada por la costamarfileña Marguerite Abouet, con dibujos del francés Clément Oubrerie, por la que obtuvieron en 2006 el premio al Mejor Primer Álbum del Salón de la B.D. de Angouléme. Editado en España por Norma Editorial, en su colección Nómadas, en 2011 se ha publicado el sexto y último volumen de la serie.
Aya de Yopougon” es un auténtico baño de vida cotidiana, que resulta sorprendente para quien está acostumbrado a recibir casi siempre noticias negativas y pesimistas sobre la realidad de África. Ambientada en 1978, lo que hace Abouet en su obra es narrar, simple y llanamente, la vida cotidiana de Yopougon, uno de los barrios de Abidjan, la capital de Costa de Marfil. Las protagonistas principales son tres chicas jóvenes, Aya, Bintou y Adjoua. Las tres son amigas, cada una con sus sueños y problemas particulares, desde la que quiere estudiar medicina, hasta la que quiere pescar a un buen marido para vivir de rentas, o la que tiene que enfrentarse al problema de una maternidad prematura.
Con sus toques de humor e ironía, lo que realmente descoloca al lector es la frescura y sensibilidad con la que se tratan las situaciones que se plantean, que podrían perfectamente corresponderse con las de cualquier pueblo o ciudad de nuestro mundo occidental: amores y desamores, discusiones familiares, fiestas, concursos de belleza, problemas laborales, la homosexualidad, infidelidades maritales, mujeres reivindicativas, hijos de ricos empresarios viviendo del cuento, bodas, colas en las burocratizadas oficinas administrativas, confidencias alrededor de una bebida, dificultades económicas, rigores paternales, tradiciones funerarias, etc.
Todo ello apoyado en el dibujo realista de Oubrerie, realmente eficaz tanto en la descripción visual de objetos y los ambientes, como en la plasmación de la personalidad de los personajes.
Como complemento, cada uno de los volúmenes de “Aya de Yopougon”, incluye al final unas cuantas páginas en las que se describen costumbres culturales y gastronómicas de Costa de Marfil. Una información adicional interesante, que nos permite aproximarnos mejor todavía al contexto en el que desenvuelven los protagonistas de la historia.
Para esta primavera de 2012 está previsto que se estrene una versión en dibujos animados, dirigida por sus propios creadores.