sábado, 3 de mayo de 2008

Zuloa, rincón imprescindible de Vitoria-Gasteiz

Por razones profesionales, y estos días también por puro ocio viajero, Vitoria-Gasteiz se ha convertido en uno de los destines que más he visitado en los últimos tres años.
Desde mediados de julio de 2005 en que llegué por primera vez a la capital de Euskadi, hasta el presente puente del 1 de mayo en el que he acudido en compañía de mi mujer e hija, han sido bastantes las ocasiones en las que he estado en Vitoria-Gasteiz.
Aunque hasta ahora no había tenido excesivo tiempo para recrearme en algunos de sus lugares más emblemáticos, como el museo Artium, si que había tenido oportunidad de conocer algunos de sus rasgos más característicos, como un urbanismo hecho bastante a la medida de las personas, relativamente poco agresivo y con una profusión de espacios verdes y equipamientos sociales que para sí querrían la mayor parte de las ciudades.
Ahora bien, lo que ya casi se ha convertido en una cita ineludible cada vez que vengo a V-G es la visita a la librería Zuloa, situada en una de las calles más bonitas del casco histórico de la ciudad, la calle Correría, una de las que delimitan exteriormente esa zona denominada, la almendra por la forma que tiene el conjunto de calles y plazas que la conforman.
En Zuloa es habitual encontrarte a su propietario, Gorka Basterretxea, hijo del escultor Néstor Basterretxea, y departir con él unos minutos mientras le pides opinión sobre alguna de las últimas novedades de historietas que acaban de aparecer en el mercado.
La librería, que no es excesivamente grande, está practicamente dividida a partes iguales entre una zona dedicada a la historieta y otra a la arquitectura, la fotografía y el arte en general. También dispone en el sótano de una pequeña sala de exposiciones, en la que recientemente pudo verse la obra de Miguel Ángel Martín.
Como parece obvio, cada vez que entro tengo que sujetar el deseo de comprar la mitad de lo que hay en los estantes de la librería. Aún así la visita de este puente se ha saldado con el último album recopilatorio de Quino, La aventura de comer, y Apuntes de un derrotista, mi primera aproximación al autor estadounidense autor de obras como Gorazde, zona protegida y Palestina, por la que logró en 1996 el premio American Book Award. Espero que la lectura sea interesante y que en mi próxima estancia en Vitoria-Gasteiz me pueda escapar unos minutos para comentarla con Gorka.