domingo, 25 de marzo de 2007

Segunda etapa de la Pedalada 2007: La Covatilla, objetivo conseguido


El segundo objetivo que nos habíamos marcado para la Pedalada 2007, subir a la estación de esquí de La Covatilla, también lo hemos conseguido. Nos ha costado, sobre todo a mí, pero al final nos hemos sobrepuesto a la dureza de la ascensión.

Rafa y Llorenç están más acostumbrados a este tipo de puertos, no en balde han subido a la mayoría de los puertos míticos de los Pirineos, los Alpes y los Dolomitas.

Pero para mí ha sido realmente difícil. Ni las dos subidas que hicimos ayer al Piornal, ni la ascensión el año pasado al Puerto de Honduras, tienen nada que ver con lo que ha sido La Covatilla.

Los tres primeros kilómetros me han parecido muy duros. No había forma de encontrar ni el golpe de pedal, ni el necesario acompasamiento de la respiración. Lo cierto es que en algunos puntos concretos el desnivel ha llegado a alcanzar el 20%.

En varios momentos he estado tentado de poner pie a tierra, pero los ánimos de mis dos compañeros y la ilusión por superar un reto de estas características, me ha llevado a sobreponerme, hacer de tripas corazón y seguir hacia delante.

A partir del kilómetro cuatro parece que la cosa se ha suavizado un poco y he sido capaz de encontrar un ritmo que me permitía, por lo menos, subir sin asfixiarme.

El remate ha sido una tremenda cuesta, calculo que hacia el kilómetro 6, en la que puesto de pie sobre los pedales parecía que fuera dando pasos, lentamente, uno tras otro, para ir avanzando poco a poco.

En fín, para que más detalles, el caso es que tardé bastante más de una hora en hacer los apenas 9 kilómetros de la subida hasta La Covatilla.

Allí las fotos de rigor, con mis dos compañeros de excursión, y un rápido descenso en el que pasamos bastante frío.

De nuevo en los coches, que los habíamos dejado en el poblado de Hoya, al pie de la ascensión, cambio de vestimenta y viaje hasta Plasencia para comer algo antes de que Rafa y Llorenç emprendiesen camino de regreso a Barcelona.

Ha sido un buen fin de semana ciclista, he compartido el tiempo con dos buenos amigos, hemos charlado, nos hemos reído y hemos disfrutado de los placeres de la gastronomía extremeña. Como ellos mismos dicen, estas salidas son una “fiesta”.

NOTA: Rafa y yo dejando testimonio gráfico de que habíamos cumplido el objetivo.