domingo, 29 de junio de 2008

Retorno a la blogosfera

Veo con una cierta aprensión, ¡bueno, con mucha aprensión!, que mi última incorporación a Trazo de Tinta, se remonta al ya lejano 18 de mayo de 2008. Sólo al percatarme realmente del tiempo transcurrido me doy cuenta de lo que ha sido este último mes y medio, inmerso en una auténtica vorágine laboral y personal que no me ha dado respiro y que me ha hecho descuidar lo que, en teoría, debía ser un pequeño desahogo a mis pulsiones periodísticas. Me imagino a alguno de los amables amigos que de tanto en tanto se asoman a este blog preguntándose por el estancamiento del mismo.
Lo cierto es que en muchos momentos le he estado dando vueltas a temas, a aspectos de la actualidad, a noticias del ámbito personal, que eran susceptibles de aparecer en el mismo, pero al final de la jornada, cuando realmente le tenía que dedicar unos minutos, lo que menos me apetecía era abrir de nuevo el ordenador, entrar en la red y escribir. Prefería dedicar unos minutos a leer algo que no tuviera que ver con el trabajo o, directamente, intentar aprovechar el sopor del momento para conciliar un sueño que al poco tiempo huía en la noche como alma en pena.
Espero que en el estreno de este mazazo canicular que nos recuerda estos días que el verano existe, pueda retomar el ritmo bloguero y seguir encontrando en la red ese pequeño espacio para la reflexión, el debate y el comentario sobre los temas que me divierten, ocupan y preocupan.
Mientras, para ilustrar este comentario, recupero uno de los momentos más emotivos de estos últimos tiempos: la entrega a mi hija Silvia del sexto premio del certamen de jóvenes talentos que, organizado por Coca-Cola, la distinguió entre más de 180 trabajos presentados en la provincia de Badajoz. Todo un espaldarazo a su afición a la lectura y a la escritura, máxime cuando en la prueba realizada en el Salón de Actos de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad de Extremadura en Badajoz, improvisó su texto a partir de las palabras clave que les entregaron, sin encajarlas en una redacción previamente preparada para la ocasión.
Su relato, una reflexión sobre la emigración, el egoísmo individual, los estragos de los paramilitares en Centroamérica y la facilidad con la que nos acostumbramos a lo bueno, fue muy comentado por jurado e invitados durante el acto en el que se reunieron y premiaron a los seis mejores trabajos de la provincia. Para mi hija, a sus 13 años, más que el galardón o el premio en sí, lo que más le satisfizo fue comprobar que su trabajo había tenido repercusión entre las personas que lo habían leído y les había llevado a la reflexión.

domingo, 18 de mayo de 2008

Leyendo las predicciones de Hobsbawm

Días atrás he acabado de leer Entrevista sobre el siglo XXI, un curioso libro de y sobre Eric J. Hobsbawm, uno de los más destacados miembros del denominado grupo de historiadores marxistas británicos. Se trata de la reconstrucción de una amplia entrevista que le hizo el periodista italiano Antonio Polito y que se publicó originalmente en el año 1999. Me ha resultado un ejercicio realmente interesante conocer, casi con una década de diferencia, los puntos de vista Hobsbwam sobre muchos de los temas de candente actualidad en aquél momento y ver como, unos años después, buena parte de sus apreciaciones, no sólo eran bastante certeras, sino que en lo que podía ir mal, resultó ser más prudente de lo que la realidad ha mostrado después.
Sus reflexiones tratan desde la evolución de la situación internacional (previa, eso sí, a los acontecimientos del 11-S y del 11-M, entre otros), hasta la perdida del monopolio de la violencia por parte de los estados en beneficio de grupos transnacionales o locales que hacen uso de ella sin control de ningún tipo, o sobre el derecho de intromisión en los asuntos internos de países terceros (muy de actualidad por la actuación del gobierno militar de Myanmar impidiendo la entrada de la ayuda internacional para socorrer a su propia población víctima de los tifones y las inundaciones). Reflexiones con las que uno podrá estar más o menos de acuerdo, pero que plantean grandes cuestiones que muchas veces encontramos a faltar en el debate cotidiano, en una sociedad que cada vez más se mece entre lo liviano, lo trivial y lo insulso. Como ejemplo de ese ánimo polémico la siguiente aseveración: en Occidente las elecciones se van convirtiendo rápidamente en acontecimientos gestionados por las minorías que no interesan a las mayorías. En consecuencia, la verdad del proceso político queda vulnerada. En cualquier caso una buena ocasión para darle vueltas a algunos de los grandes temas de nuestra época, teniendo además la oportunidad de hacer una comparativa sobre lo predicho y lo acontecido.

sábado, 3 de mayo de 2008

Zuloa, rincón imprescindible de Vitoria-Gasteiz

Por razones profesionales, y estos días también por puro ocio viajero, Vitoria-Gasteiz se ha convertido en uno de los destines que más he visitado en los últimos tres años.
Desde mediados de julio de 2005 en que llegué por primera vez a la capital de Euskadi, hasta el presente puente del 1 de mayo en el que he acudido en compañía de mi mujer e hija, han sido bastantes las ocasiones en las que he estado en Vitoria-Gasteiz.
Aunque hasta ahora no había tenido excesivo tiempo para recrearme en algunos de sus lugares más emblemáticos, como el museo Artium, si que había tenido oportunidad de conocer algunos de sus rasgos más característicos, como un urbanismo hecho bastante a la medida de las personas, relativamente poco agresivo y con una profusión de espacios verdes y equipamientos sociales que para sí querrían la mayor parte de las ciudades.
Ahora bien, lo que ya casi se ha convertido en una cita ineludible cada vez que vengo a V-G es la visita a la librería Zuloa, situada en una de las calles más bonitas del casco histórico de la ciudad, la calle Correría, una de las que delimitan exteriormente esa zona denominada, la almendra por la forma que tiene el conjunto de calles y plazas que la conforman.
En Zuloa es habitual encontrarte a su propietario, Gorka Basterretxea, hijo del escultor Néstor Basterretxea, y departir con él unos minutos mientras le pides opinión sobre alguna de las últimas novedades de historietas que acaban de aparecer en el mercado.
La librería, que no es excesivamente grande, está practicamente dividida a partes iguales entre una zona dedicada a la historieta y otra a la arquitectura, la fotografía y el arte en general. También dispone en el sótano de una pequeña sala de exposiciones, en la que recientemente pudo verse la obra de Miguel Ángel Martín.
Como parece obvio, cada vez que entro tengo que sujetar el deseo de comprar la mitad de lo que hay en los estantes de la librería. Aún así la visita de este puente se ha saldado con el último album recopilatorio de Quino, La aventura de comer, y Apuntes de un derrotista, mi primera aproximación al autor estadounidense autor de obras como Gorazde, zona protegida y Palestina, por la que logró en 1996 el premio American Book Award. Espero que la lectura sea interesante y que en mi próxima estancia en Vitoria-Gasteiz me pueda escapar unos minutos para comentarla con Gorka.

lunes, 21 de abril de 2008

Lo que el viento trae

No se trata de hacer un juego de palabras alrededor de la mítica película dirigida por Víctor Fleming, sino del título del último álbum de un autor español al que en los último años personalmente le había perdido la pista: Jaime Martín.

Acostumbrado a las historias urbanas de títulos como Sangre de Barrio o Los primos del parque, ahora me encuentro ante un autor mucho más cuajado, tanto estética, como narrativamente. En este álbum, recientemente publicado en nuestro país por Norma, tras haber aparecido inicialmente en 2007 en Francia de la mano de Dupuis, el autor plantea una historia, ambientada en la Rusia previa a la revolución de 1917, en la que se mezclan elementos propios de las leyendas eslavas, con aspectos de crónica social de una época en la que la razón a duras penas podía imponerse ante la superchería y la ignorancia de unas gentes que bastante tenían con lograr que después de cada día viniese un nuevo amanecer.

La historia está bien planteada, con bastante nervio narrativo, aunque decae un poco en el último tramo y el final es algo previsible.

Aún así es un trabajo muy interesante, que me ha servido para descubrir registros hasta ahora desconocidos de este autor, que ha enriquecido visualmente su habitual dominio del dibujo y el color, manteniéndose fiel a la pureza de líneas, pero reforzando el trabajo con el color, matizándolo en las gamas y dándole un mayor valor y peso narrativo.

Por lo demás, una buena edición por parte de Norma y un acierto el incorporar al final una serie de explicaciones realizadas por el autor sobre el génesis de la obra y cómo la llevó a cabo.

martes, 1 de abril de 2008

Pedalada 2008: placer y sufrimiento en bicicleta

El pasado viernes, por quinto año consecutivo, mis amigos Rafael Vallbona y Llorenç Pros vinieron desde Barcelona para pasar el fin de semana pedaleando por tierras extremeñas. En esta ocasión, al igual que en 2004, también acudió a la cita Antón Català, otro de los compañeros en estas lides cicloturistas.
A diferencia de años anteriores, en los que primó el atractivo de hacer algunos de los puertos de montaña más atractivos de Extremadura, como Honduras o Piornal, diseñé un recorrido más largo de la habitual, pero que nos permitiese disfrutar del Parque de Monfragüe. Aún así el desnivel acumulado era de unos respetables 1.380 metros.
Dicho y hecho. El sábado 28 de marzo hicimos 147 kilómetros, que nos llevaron desde Navalmoral de la Mata hasta La Bazagona, para entrar al parque por la Portilla del Tietar. Desde allí a la presa de Torrejón, paso por Villarreal de San Carlos y parada para comer en Torrejón el Rubio. Tras reponer fuerzas, seguimos camino en dirección Jaraicejo, desde donde abordamos la mayor dificultad de la jornada, el Puerto de Miravete, para después de un rápido descenso, plantarnos en Almaraz y regresar ya a Navalmoral de la Mata.
Más de seis horas y media de tiempo real montados encima de la bicicleta, que nos permitió disfrutar de la belleza de Monfragüe en un momento en el que la explosión de olores, sonidos y colores todavía no ha sucumbido ante los calores estivales.
Seis horas y media que también dieron para el sufrimiento y el cansancio, para la incomodidad encima de una bicicleta que por momentos parecía un potro de tortura.
Tiempo también para la satisfacción del reto superado (batí mi marca personal de kilometraje en una salida ciclista) y para agradecer a los compañeros de ruta su infinita paciencia, sus ánimos ante el desfallecimiento o la espera cuando en un repechón a uno las piernas ya no les respondían como querían.
Y el domingo, segunda etapa, más corta, pero más concentrada en cuanto a ascensiones, encaramándonos desde Navalmoral hacia Valdehúncar, Bohonal de Ibor, Mesas de Ibor, ascensión al puerto de Valdecañas y regreso de nuevo por Almaraz. Algo más de 65 kilómetros que hicimos en unas tres horas y cuarto, tras los que una ducha y un reparador bocadillo fue la antesala para la despedida y el regreso de cada uno a su casa: Rafa, Llorenç y Antón a Barcelona, yo a Badajoz.
Pero valió la pena. Una vez más disfrutamos de nuestra amistad y de la convivencia ciclista.
Para mí el próximo reto será este verano: subir el Tourmalet.

viernes, 21 de marzo de 2008

África y raspas de pescado

Miércoles por la noche. Preparados para iniciar el reparador reposo de la Semana Santa. Entretengo el tiempo con el mando de la televisión, pasando de un canal a otro por si encuentro algo potable para ver, cosa harto difícil entre los programas basura y la basura de la programación que nos ofrecen. De repente un grupo de mujeres africanas, viudas todas ellas por efectos del SIDA, que han decidido unirse, vivir juntas, y enfrentarse a las tradiciones que les obligaba a ser heredadas por otro hombre. Me quedo clavado ante el televisor viendo el magnífico reportaje que está emitiendo La 2 de TVE, en el programa En Portada. Un interesantísimo repaso sobre la lucha que está manteniendo la mujer en muchos países del África negra para adquirir un protagonismo que las saque de su sempiterno papel subsidiario en la sociedad. Ejemplos como el de Ruanda, en el que la asunción de importantes niveles de responsabilidad, tanto en la base, como en la administración, están permitiendo enderezar el rumbo de un país que ha vivido uno de los mayores genocidios del siglo XX, favoreciendo el entendimiento y superando las barreras de los odios étnicos y tribales. Mujeres que se esfuerzan en transmitir conocimiento y saber, en educar a la población, pues consideran que la cultura es la mejor base sobre la que asentar sus posibilidades de futuro.

Con todo, el momento álgido es cuando aparece un grupo de mujeres keniatas, de una zona del interior del país, que ha montado una pequeña empresa que se dedica al secado y posterior fritura de raspas de pescado, que después son consumidas por la población, que encuentra en ellas uno de los escasos aportes de minerales para su alimentación. ¿Y por qué sólo las raspas de pescado?, me pregunto. La respuesta es un perfecto canto a la globalización y a la vertiente más perversa de la misma: la carne de los pescados, al parecer muy sabrosa, se extrae de los mismos y se vende a Israel y a otros países. Para el mundo desarrollado y para quien tiene dinero, los filetes de pescado. Para África y los desheredados de este planeta, las raspas. ¡Pocos ejemplos tan claros de cómo está organizado este mundo!.

domingo, 16 de marzo de 2008

El último vuelo de Saint-Exupéry

La noticia aparecida este fin de semana sobre el aviador alemán que dice ser autor del derribo del Lightning P 38 Lockheed en el que volaba Antoine de Saint-Exupéry, el 31 de julio de 1944, me ha servido de excusa para releer la obra póstuma que otro gran creador, Hugo Pratt, le dedicó al autor de El Principito con motivo del cincuentenario de su desaparición.
Saint-Exupéry. El último vuelo, publicado originalmente en 1995 por Casterman y por Norma Editorial, para la edición en castellano, es una recreación onírica de las últimas horas del escritor-piloto, a través de la que Pratt hace revivir a Saint-Exupéry varios de sus pasajes vitales, desde un encuentro en las nubes con el Principito, hasta momentos de sus estancias en La Pampa argentina, en Buenos Aires, en Marruecos, en la Guerra Civil española, etc.
Hugo Pratt homenajea en este libro que se publicó casi a la par que su muerte en 1995, al escritor francés que tantos puntos en común tenía con el más inmortal de los personajes creados por el dibujante nacido en Rímini: Corto Maltés.
Este atractivo volumen se completa con un prólogo a cargo de Umberto Eco y con la transcripción de una entrevista que le hicieron a Pratt a principios de 1995 en la televisión suiza de habla italiana.